Los tricolores se vieron superados por los pentacampeones, que contaron con Neymar, de quien salieron las jugadas que cortaron otra vez las ilusiones mexicanas
Nos pidieron que nos emocionáramos, que imagináramos el quinto partido y más, pero la historia de México en el Mundial de Rusia terminó entre llanto y algo de aplausos.
La eliminación de Alemania, Argentina y España apuntaba a que esta justa no sería para los favoritos, por eso se infló el pecho de los mexicanos, mientras que los brasileños, de manera atípica, llegaban a la Arena Samara en completo silencio, viendo cómo los tricolores traían más fiesta, pese a ser minoría. Los verdes acusaban de tener miedo a los sudamericanos, algo que al menos sí parecía en la tribuna.
Arrancó el duelo y los primeros 30 minutos fueron de ensueño, México dominaba y Brasil no encontraba la verticalidad con la que dejó atrás el “Jogo Bonito” para perfilarse como favorito a campeón.
Poco a poco las cosas se fueron desmoronando, la gente callaba y Guillermo Ochoa se convertía en figura del partido para México. Atajó de todas, con achique, a distancia y a quemarropa.
Para la parte complementaria poco se pudo aguantar, los desbordes brasileños fueron muchos y muy rápidos, trayendo el primer baldazo de agua fría al 51’, ni más ni menos que en los botines de Neymar, el más abucheado por los aztecas, pero más venerado por los verdeamarela puso el 1-0 momentáneo, tras una jugada en combinación con Willian.
Juan Carlos Osorio quiso corregir, pero la entrada de Miguel Layún, Jonathan dos Santos y Raúl Jiménez poco ayudó a recomponer el camino tricolor, que seguía siendo vencido por las llegadas por las bandas y por los minutos robados por Neymar cada que era tocado y caía al suelo haciendo sus exageradas dolencias que todo mundo parece conocer, menos los árbitros.
Los pocos soñadores que quedaban y buscaban alentar al Tricolor se agotaron cuando desde la tribuna se veía que México no disparaba al arco, que no podía penetrar la muralla amarilla; los del miedo parecían otros.
Apenas comenzaba la ilusión de hacer la épica, venir de atrás, empatarlo en los últimos minutos, como trágicamente nos ha pasado en varios Mundiales, pero la fiesta se calló al 88’, cuando Firmino repitió la dosis para el 2-0, inyección que vio derramar lágrimas en la mancha verde de la tribuna, misma que al escuchar el silbatazo final se atrevió a regalar algunos aplausos a aquellos que lo volvieron a intentar y se quedaron otra vez en el camino.
México se volvió a quedar en Octavos de Final, y con éste ya son siete Mundiales consecutivos que vive la misma historia.
Fuente:informador.mx
Nos pidieron que nos emocionáramos, que imagináramos el quinto partido y más, pero la historia de México en el Mundial de Rusia terminó entre llanto y algo de aplausos.
La eliminación de Alemania, Argentina y España apuntaba a que esta justa no sería para los favoritos, por eso se infló el pecho de los mexicanos, mientras que los brasileños, de manera atípica, llegaban a la Arena Samara en completo silencio, viendo cómo los tricolores traían más fiesta, pese a ser minoría. Los verdes acusaban de tener miedo a los sudamericanos, algo que al menos sí parecía en la tribuna.
Arrancó el duelo y los primeros 30 minutos fueron de ensueño, México dominaba y Brasil no encontraba la verticalidad con la que dejó atrás el “Jogo Bonito” para perfilarse como favorito a campeón.
Poco a poco las cosas se fueron desmoronando, la gente callaba y Guillermo Ochoa se convertía en figura del partido para México. Atajó de todas, con achique, a distancia y a quemarropa.
Para la parte complementaria poco se pudo aguantar, los desbordes brasileños fueron muchos y muy rápidos, trayendo el primer baldazo de agua fría al 51’, ni más ni menos que en los botines de Neymar, el más abucheado por los aztecas, pero más venerado por los verdeamarela puso el 1-0 momentáneo, tras una jugada en combinación con Willian.
Juan Carlos Osorio quiso corregir, pero la entrada de Miguel Layún, Jonathan dos Santos y Raúl Jiménez poco ayudó a recomponer el camino tricolor, que seguía siendo vencido por las llegadas por las bandas y por los minutos robados por Neymar cada que era tocado y caía al suelo haciendo sus exageradas dolencias que todo mundo parece conocer, menos los árbitros.
Los pocos soñadores que quedaban y buscaban alentar al Tricolor se agotaron cuando desde la tribuna se veía que México no disparaba al arco, que no podía penetrar la muralla amarilla; los del miedo parecían otros.
Apenas comenzaba la ilusión de hacer la épica, venir de atrás, empatarlo en los últimos minutos, como trágicamente nos ha pasado en varios Mundiales, pero la fiesta se calló al 88’, cuando Firmino repitió la dosis para el 2-0, inyección que vio derramar lágrimas en la mancha verde de la tribuna, misma que al escuchar el silbatazo final se atrevió a regalar algunos aplausos a aquellos que lo volvieron a intentar y se quedaron otra vez en el camino.
México se volvió a quedar en Octavos de Final, y con éste ya son siete Mundiales consecutivos que vive la misma historia.
Fuente:informador.mx

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