Felipe Carrillo Puerto.-Privilegios conque gozan altos jefes o dignatarios de los centros ceremoniales mayas de Quintana Roo, ha propiciado la separación de sus usos y costumbres, han roto con la unidad y sus tradiciones.
La sociedad maya de los centros ceremoniales exige despensas y dinero en efectivo a cambio de conservar sus tradiciones que el estado ha propiciado como una condición de control a sus estructuras, fraccionado y diluyendo en parte su cultura.
Este sistema de división, desde en un principio creo cierta inseguridad y aversión al interior de este segmento de pueblos indĆgenas que pese a la lealtad a sus autoridades, son presa frĆ”gil a intereses ajenos a sus tradiciones, porque los hacen cambiar de posición de forma constante, produciendo una especie de separación o fragmentación de su formación cultural.
En este sentido debe haber polĆticas pĆŗblicas contundentes que tengan que ver directamente con los asuntos de los pueblos mayas como una prioridad y no como una mera mesa de debates que finalmente se convierte en una forma compleja para su organización,
Es decir, que sean ellos quienes decidan su futuro a diferencia de hoy como los manipulan y los mantienen al interior de la burocracia administrativa, mÔs allÔ de sus asuntos ideológicos, sus tradiciones, usos y costumbres.
El profesor Marcos Xiu siendo promotor cultural allĆ” por la dĆ©cada de los aƱos sesenta, nos cuenta que tuvo el privilegio de hacer contacto con Juan Bautista Poot, uno de los Ćŗltimos “Tatiches” mayas rebeldes.
Nos dijo; -El hombre era muy respetado-. Entre los aƱos 1967 y 1968, lo conocĆ en Yaxley. Entre otras cosas me dijo “de saber que esto iba a pasar (división) lo mejor era pertenecer a la reina de Inglaterra, tenĆamos la bandera de Belice, la Guerra de Castas, tardó mucho tiempo, por eso pedĆamos unirnos a esa Colonia”
A don Juanito, lo llamaba su pueblo “Tata Oro”, La bandera de la Colonia Inglesa debió haberse quedado en alguno de los cuatro centros ceremoniales, segĆŗn relato del dignatario maya Juan Bautista Poot,- “a pesar de su avanzada edad, Ć©l era un hombre aĆŗn fuerte, decĆa que no le temĆa a la guerra y que a punto estuvo el pueblo maya de izar la bandera Inglesa, algo lo impidió, hay fotos de eso, pero no sabe donde quedaron” dijo
Marcos Xiu, expresó que el noble anciano platicó con Ć©l muchas de sus vivewncias y cosas que cambiaron a los pueblos mayas; La presencia del gobierno, les trajo caminos y escuelas. –“Con la llegada de los caminos cambio mucho la vida de los pueblos, “sentĆ una profunda tristeza, porque comenzamos a ser cada vez mĆ”s pobres, ya que, el dinero sustituyo el trabajo de la milpa, la gente empezó a comprar lo que le ofrecĆan”-. Un tempo atrĆ”s no habĆa cominos, los indĆgenas vivĆamos felices de lo que cultivĆ”bamos en la milpa.- Con la apertura de los caminos, lo primero que llegó al pueblo fue la cerveza, el alcohol, los refrescos y hielo, dijo.
-Tata oro- era reverenciado y muy apreciado, al tal grado que quien se atreviera a hablar con Ć©l, tenĆa que hincarse y besarle las manos, allĆ” en el santuario de Tixacacal Guardia, asĆ se hacĆan las cosas- apuntó.
La división y la caĆda de la unidad del pueblo Maya, se debieron a un pleito por un molino de Nixtamal.
El gobierno entregó un molino al general Juan Bautista Poot para el santuario de Tixcacal Guardia, segĆŗn, se dijo, estaba destinado para las fiestas del pueblo, donde las mujeres no tuvieran que moler a mano las cargas de maĆz como se acostumbraba, hasta ahĆ todo iba bien, el problema surgió cuando el general, llevó el molino a la fiesta de Yaxley, empezaron las intrigas entres los mismos dignatarios argumentando que don Juanito querĆa apropiarse del molino, ante lo cual, la gente se reunió y se fueron a Yaxley para pedir que devolvieran el motor a Tixcacal Guardia. Y, asĆ lo hizo, al poco tiempo empezaron los problemas que se fueron agravando con el tiempo, porque otros pueblos exigĆan el molino para sus fiestas tradicionales.
Cierto dĆa, una “compaƱĆa”, asĆ le llamaban a las organizaciones de guardias, aprovechando la ausencia de la mayorĆa del pueblo de Tixcacal Guardia, se atrevieron a desmantelar el molino y se lo llevaron pieza por pieza,
Esta actitud enardeció a los pobladores que estuvieron a punto de causar un verdadero conflicto de pronósticos reservados. Al ver que se habĆan llevado el molino, los pobladores incendiaron “los cuarteles militares” en seƱal de disgusto, en tanto que el famoso molino fue a parar por partes en Tusik y SeƱor. A causa de ese desastre la gente desconoció a Juan Bautista Poot como su general, fue asĆ como se empezó a fraccionar la unidad de los mayas y la caĆda de una de las tradiciones mĆ”s elementales de los pueblos indĆgenas de Quintana Roo. Posteriormente salieron a relucir otros generales que al parecer fueron nombrados con ciertos tintes polĆticos, entre estos don Sixto Balam, FermĆn Sosa representante del gobierno al parecer estuvo involucrado en estos hechos que nunca quedaron nada claros. ¿Quien cree propiciarĆa el conflicto, el gobierno o la rivalidad de los mismos grupos de dignatarios mayas? Saque usted sus propias conclusiones. (FUENTE: https://www.facebook.com/manuel.cenbalam)
La sociedad maya de los centros ceremoniales exige despensas y dinero en efectivo a cambio de conservar sus tradiciones que el estado ha propiciado como una condición de control a sus estructuras, fraccionado y diluyendo en parte su cultura.
Este sistema de división, desde en un principio creo cierta inseguridad y aversión al interior de este segmento de pueblos indĆgenas que pese a la lealtad a sus autoridades, son presa frĆ”gil a intereses ajenos a sus tradiciones, porque los hacen cambiar de posición de forma constante, produciendo una especie de separación o fragmentación de su formación cultural.
En este sentido debe haber polĆticas pĆŗblicas contundentes que tengan que ver directamente con los asuntos de los pueblos mayas como una prioridad y no como una mera mesa de debates que finalmente se convierte en una forma compleja para su organización,
Es decir, que sean ellos quienes decidan su futuro a diferencia de hoy como los manipulan y los mantienen al interior de la burocracia administrativa, mÔs allÔ de sus asuntos ideológicos, sus tradiciones, usos y costumbres.
El profesor Marcos Xiu siendo promotor cultural allĆ” por la dĆ©cada de los aƱos sesenta, nos cuenta que tuvo el privilegio de hacer contacto con Juan Bautista Poot, uno de los Ćŗltimos “Tatiches” mayas rebeldes.
Nos dijo; -El hombre era muy respetado-. Entre los aƱos 1967 y 1968, lo conocĆ en Yaxley. Entre otras cosas me dijo “de saber que esto iba a pasar (división) lo mejor era pertenecer a la reina de Inglaterra, tenĆamos la bandera de Belice, la Guerra de Castas, tardó mucho tiempo, por eso pedĆamos unirnos a esa Colonia”
A don Juanito, lo llamaba su pueblo “Tata Oro”, La bandera de la Colonia Inglesa debió haberse quedado en alguno de los cuatro centros ceremoniales, segĆŗn relato del dignatario maya Juan Bautista Poot,- “a pesar de su avanzada edad, Ć©l era un hombre aĆŗn fuerte, decĆa que no le temĆa a la guerra y que a punto estuvo el pueblo maya de izar la bandera Inglesa, algo lo impidió, hay fotos de eso, pero no sabe donde quedaron” dijo
Marcos Xiu, expresó que el noble anciano platicó con Ć©l muchas de sus vivewncias y cosas que cambiaron a los pueblos mayas; La presencia del gobierno, les trajo caminos y escuelas. –“Con la llegada de los caminos cambio mucho la vida de los pueblos, “sentĆ una profunda tristeza, porque comenzamos a ser cada vez mĆ”s pobres, ya que, el dinero sustituyo el trabajo de la milpa, la gente empezó a comprar lo que le ofrecĆan”-. Un tempo atrĆ”s no habĆa cominos, los indĆgenas vivĆamos felices de lo que cultivĆ”bamos en la milpa.- Con la apertura de los caminos, lo primero que llegó al pueblo fue la cerveza, el alcohol, los refrescos y hielo, dijo.
-Tata oro- era reverenciado y muy apreciado, al tal grado que quien se atreviera a hablar con Ć©l, tenĆa que hincarse y besarle las manos, allĆ” en el santuario de Tixacacal Guardia, asĆ se hacĆan las cosas- apuntó.
La división y la caĆda de la unidad del pueblo Maya, se debieron a un pleito por un molino de Nixtamal.
El gobierno entregó un molino al general Juan Bautista Poot para el santuario de Tixcacal Guardia, segĆŗn, se dijo, estaba destinado para las fiestas del pueblo, donde las mujeres no tuvieran que moler a mano las cargas de maĆz como se acostumbraba, hasta ahĆ todo iba bien, el problema surgió cuando el general, llevó el molino a la fiesta de Yaxley, empezaron las intrigas entres los mismos dignatarios argumentando que don Juanito querĆa apropiarse del molino, ante lo cual, la gente se reunió y se fueron a Yaxley para pedir que devolvieran el motor a Tixcacal Guardia. Y, asĆ lo hizo, al poco tiempo empezaron los problemas que se fueron agravando con el tiempo, porque otros pueblos exigĆan el molino para sus fiestas tradicionales.
Cierto dĆa, una “compaƱĆa”, asĆ le llamaban a las organizaciones de guardias, aprovechando la ausencia de la mayorĆa del pueblo de Tixcacal Guardia, se atrevieron a desmantelar el molino y se lo llevaron pieza por pieza,
Esta actitud enardeció a los pobladores que estuvieron a punto de causar un verdadero conflicto de pronósticos reservados. Al ver que se habĆan llevado el molino, los pobladores incendiaron “los cuarteles militares” en seƱal de disgusto, en tanto que el famoso molino fue a parar por partes en Tusik y SeƱor. A causa de ese desastre la gente desconoció a Juan Bautista Poot como su general, fue asĆ como se empezó a fraccionar la unidad de los mayas y la caĆda de una de las tradiciones mĆ”s elementales de los pueblos indĆgenas de Quintana Roo. Posteriormente salieron a relucir otros generales que al parecer fueron nombrados con ciertos tintes polĆticos, entre estos don Sixto Balam, FermĆn Sosa representante del gobierno al parecer estuvo involucrado en estos hechos que nunca quedaron nada claros. ¿Quien cree propiciarĆa el conflicto, el gobierno o la rivalidad de los mismos grupos de dignatarios mayas? Saque usted sus propias conclusiones. (FUENTE: https://www.facebook.com/manuel.cenbalam)

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