NEEK
Por Manuel Cen Balam
LEYENDAS
Felipe Carrillo Puerto.-Camino a la humilde choza se escucha el canto alegre de las aves canoras, los primeros rayos del sol anuncian un nuevo dĆa, un nuevo amanecer, donde la naturaleza se conjuga con la flora y la fauna silvestre. Los legendarios Ć”rboles de Caoba y Ramón, hacen comparsa con el Pich o el Yax-chĆ© con el viejo Zapote que deja caer sus frutos al vacĆo casi sin hacer el menor de los ruidos.
Es pues, el inicio de un largo viaje que hicimos hace un tiempo por la selva maya de Quintana Roo, donde conocimos a un noble anciano portador de una gran sabidurĆa. Sus solas palabras al momento de escucharlas detenidamente nos estremecĆan y nos hacĆan sentir hasta cierto punto temor a lo desconocido, pero al mismo tiempo, nos intrigaban esos conocimientos y predicciones milenarias que poseĆa ese gran hombre de mirada frĆa.
Al momento de entrar a su humilde choza, lo vimos cabizbajo, con las manos curtidas por el trabajo y el tiempo, sentado en un tronco de madera desgranando pesadamente los granos de maĆz, sin levantar casi la mirada nos dijo; “ya te esperaba”.
El anciano con voz ronca pero al mismo tiempo firme y fuerte, nos habla en lengua maya y ofrece unos asientos de madera, un vez ya cómodos al interior de la casa le explicamos el motivo de nuestra visita, pero al longevo hombre poco le importaba y no responde de inmediato.
¡QuizĆ”¡ pensĆ©, ya sepa el porquĆ© de nuestra visita. Pero lo primero que nos dijo, fue; “pidieron permiso a los Yumtzilo’ob” (dueƱos del monte) y, le contestamos; sinceramente, ¡no! seƱor! -. Respondió molesto y al instante ¡¡El hombre le ha hecho mucho daƱo a la naturaleza!! (medio ambiente).
_ Hace mucho que el hombre le sigue haciendo daƱo al monte, han destruido gran parte de algo que no les pertenece (selva) y, hoy lo que queda, es muy poco_ Al tiempo predijo_ “se acercan tiempos malos que han sido anunciados desde mucho antes por el gran X-Men (sacerdote maya). Los grandes seƱores del monte empiezan a hartarse de la desobediencia y el desorden que hay-. Dijo.
“Las Nojoch- caj” (grandes ciudades) –“han colapsado, han enterrado con cemento y piedras la historia y la cultura de los pueblos antiguos, donde a diario caminĆ”bamos seguros con los primeros rayos del sol rumbo a la milpa y con nuestro calabazo de agua y puc-keyen”.
“En esas grandes ciudades, ahora ya no hay paz, la gente corre aprisa, no sabe a donde ir, sus vidas ya no son de ellos, los espĆritus de la selva han comenzado a cobrar venganza, el hombre los ha desafiado mucho y regresan enojados en busca de algo que es de ellos”…aƱade
Sin interrumpir en ningĆŗn momento su platica, el noble anciano continuó diciendo; “ellos (por las personas) no son dueƱos de nada”. “Los Yumtzilo’ob”, son los verdaderos dueƱos de todo, desde en un principio debĆamos de respetarlos, pero el hombre ha abusado mucho, se han avorazado con casi todo y ahora tendrĆ”n su merecido castigo, comentó con un tono de disgusto.
“El hombre sobre el hombre; Sus malas y perversas acciones serĆ”n sometidas al escrutinio y a la voluntad del “K’ak’as’balo’ob” (diablo), pero…en ese preciso momento el abuelo levantó la cara y dijo con voz de trueno, -bajaran los Ć”ngeles y se deslizaran por “los sakbeo’ob” (caminos blancos) llevando alimentos y cobijo a los mĆ”s pobres y hambrientos”.
El anciano miró por ambos lados de la casa y enseguida, dijo, -Esas profecĆas estĆ”n escritas en libros muy antiguos que cuidan los sacerdotes mayas, guardados por los siglos de los siglos en algĆŗn templo o centro ceremonial maya religioso-.
Y, enseguida -expresó¡¡-: “llegarĆ” en el dĆa, la noche, (eclipse) se verĆ”n siete lenguas de fuego, cuando eso suceda se cerrarĆ” un cerco con siete filas de “Kolojche” y se derramarĆ” mucha sangre que llegarĆ” hasta los tobillos” (crĆmenes). parte de esas profecĆas se estĆ”n cumpliendo.
TambiĆ©n habló de una sangrienta batalla entre un -GavilĆ”n y un Zopilote-; “Se verĆ” en un dĆa claro y soleado sobre la cĆŗpula del templo mayor, un combate a muerte entre las aves; un enorme “Ej Pib” gavilĆ”n con cabeza negra pelearĆ” con un “Sak P’ok” una especie de raro zopilote con cabeza blanca. Esta cruenta batalla a muerte marcarĆ” el inicio del despertar de los pueblos mayas, pero acarrearĆ” tambiĆ©n desgracias y hambrunas. Escritos en el “A’almaj T’an,-
-SerĆ” el tiempo en que se aclaren las cuentas y serĆ” el tiempo del hombre en que renazca del maĆz, con un nuevo espĆritu y vuelva a ser de Ć©l, la tierra, con la ayuda del “Ki’chkelem kyum” (ser supremo) o “Nohoch Kyum” (gran seƱor nuestro).
Luego de escuchar estas sabias palabras, lo mejor que hicimos fue optar por despedirnos del noble anciano y salir un tanto temerosos de la humilde choza, casi sin decir palabra alguna comenzamos a caminar lentamente y en silencio, lo acontecido fue algo asombroso, lleno de misterio y de gran sensibilidad humana. Son las profecĆas mayas, semejantes a las del “Chilam Balam”.
Por Manuel Cen Balam
LEYENDAS
Felipe Carrillo Puerto.-Camino a la humilde choza se escucha el canto alegre de las aves canoras, los primeros rayos del sol anuncian un nuevo dĆa, un nuevo amanecer, donde la naturaleza se conjuga con la flora y la fauna silvestre. Los legendarios Ć”rboles de Caoba y Ramón, hacen comparsa con el Pich o el Yax-chĆ© con el viejo Zapote que deja caer sus frutos al vacĆo casi sin hacer el menor de los ruidos.
Es pues, el inicio de un largo viaje que hicimos hace un tiempo por la selva maya de Quintana Roo, donde conocimos a un noble anciano portador de una gran sabidurĆa. Sus solas palabras al momento de escucharlas detenidamente nos estremecĆan y nos hacĆan sentir hasta cierto punto temor a lo desconocido, pero al mismo tiempo, nos intrigaban esos conocimientos y predicciones milenarias que poseĆa ese gran hombre de mirada frĆa.
Al momento de entrar a su humilde choza, lo vimos cabizbajo, con las manos curtidas por el trabajo y el tiempo, sentado en un tronco de madera desgranando pesadamente los granos de maĆz, sin levantar casi la mirada nos dijo; “ya te esperaba”.
El anciano con voz ronca pero al mismo tiempo firme y fuerte, nos habla en lengua maya y ofrece unos asientos de madera, un vez ya cómodos al interior de la casa le explicamos el motivo de nuestra visita, pero al longevo hombre poco le importaba y no responde de inmediato.
¡QuizĆ”¡ pensĆ©, ya sepa el porquĆ© de nuestra visita. Pero lo primero que nos dijo, fue; “pidieron permiso a los Yumtzilo’ob” (dueƱos del monte) y, le contestamos; sinceramente, ¡no! seƱor! -. Respondió molesto y al instante ¡¡El hombre le ha hecho mucho daƱo a la naturaleza!! (medio ambiente).
_ Hace mucho que el hombre le sigue haciendo daƱo al monte, han destruido gran parte de algo que no les pertenece (selva) y, hoy lo que queda, es muy poco_ Al tiempo predijo_ “se acercan tiempos malos que han sido anunciados desde mucho antes por el gran X-Men (sacerdote maya). Los grandes seƱores del monte empiezan a hartarse de la desobediencia y el desorden que hay-. Dijo.
“Las Nojoch- caj” (grandes ciudades) –“han colapsado, han enterrado con cemento y piedras la historia y la cultura de los pueblos antiguos, donde a diario caminĆ”bamos seguros con los primeros rayos del sol rumbo a la milpa y con nuestro calabazo de agua y puc-keyen”.
“En esas grandes ciudades, ahora ya no hay paz, la gente corre aprisa, no sabe a donde ir, sus vidas ya no son de ellos, los espĆritus de la selva han comenzado a cobrar venganza, el hombre los ha desafiado mucho y regresan enojados en busca de algo que es de ellos”…aƱade
Sin interrumpir en ningĆŗn momento su platica, el noble anciano continuó diciendo; “ellos (por las personas) no son dueƱos de nada”. “Los Yumtzilo’ob”, son los verdaderos dueƱos de todo, desde en un principio debĆamos de respetarlos, pero el hombre ha abusado mucho, se han avorazado con casi todo y ahora tendrĆ”n su merecido castigo, comentó con un tono de disgusto.
“El hombre sobre el hombre; Sus malas y perversas acciones serĆ”n sometidas al escrutinio y a la voluntad del “K’ak’as’balo’ob” (diablo), pero…en ese preciso momento el abuelo levantó la cara y dijo con voz de trueno, -bajaran los Ć”ngeles y se deslizaran por “los sakbeo’ob” (caminos blancos) llevando alimentos y cobijo a los mĆ”s pobres y hambrientos”.
El anciano miró por ambos lados de la casa y enseguida, dijo, -Esas profecĆas estĆ”n escritas en libros muy antiguos que cuidan los sacerdotes mayas, guardados por los siglos de los siglos en algĆŗn templo o centro ceremonial maya religioso-.
Y, enseguida -expresó¡¡-: “llegarĆ” en el dĆa, la noche, (eclipse) se verĆ”n siete lenguas de fuego, cuando eso suceda se cerrarĆ” un cerco con siete filas de “Kolojche” y se derramarĆ” mucha sangre que llegarĆ” hasta los tobillos” (crĆmenes). parte de esas profecĆas se estĆ”n cumpliendo.
TambiĆ©n habló de una sangrienta batalla entre un -GavilĆ”n y un Zopilote-; “Se verĆ” en un dĆa claro y soleado sobre la cĆŗpula del templo mayor, un combate a muerte entre las aves; un enorme “Ej Pib” gavilĆ”n con cabeza negra pelearĆ” con un “Sak P’ok” una especie de raro zopilote con cabeza blanca. Esta cruenta batalla a muerte marcarĆ” el inicio del despertar de los pueblos mayas, pero acarrearĆ” tambiĆ©n desgracias y hambrunas. Escritos en el “A’almaj T’an,-
-SerĆ” el tiempo en que se aclaren las cuentas y serĆ” el tiempo del hombre en que renazca del maĆz, con un nuevo espĆritu y vuelva a ser de Ć©l, la tierra, con la ayuda del “Ki’chkelem kyum” (ser supremo) o “Nohoch Kyum” (gran seƱor nuestro).
Luego de escuchar estas sabias palabras, lo mejor que hicimos fue optar por despedirnos del noble anciano y salir un tanto temerosos de la humilde choza, casi sin decir palabra alguna comenzamos a caminar lentamente y en silencio, lo acontecido fue algo asombroso, lleno de misterio y de gran sensibilidad humana. Son las profecĆas mayas, semejantes a las del “Chilam Balam”.

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